DEBERES Y RESPONSABILIDADES SOCIALES
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| Responsabilidad social |
Para comprender el significado preciso de los deberes éticos, debemos previamente recorrer los distintos tipos de deberes. Con ello no sólo estableceremos diferencias esclarecedoras, sino también podremos delimitar y atender la verdadera esencia ética del concepto de deber.
como
se aprecia, existen cuatro tipos de deberes. Los deberes de aceptación
son aquellos que son impuestos desde el exterior del sujeto y que
proceden de normativas morales o legales. Uno las asume y las cumple sin
márgenes de divergencia, toda vez que forman parte de establecimientos
formales e incontrovertibles. Los deberes de compromiso, por su parte,
son aquellos que se adquieren como resultado de un acuerdo de palabra o
de la suscripción de un contrato o convenio. Uno los reconoce por
haberlos procesado en conocimiento de sus exigencias. En tercer lugar,
encontramos los deberes de interés que se incorporan como consecuencia
de una conveniencia y que se orientan a la consecución de un beneficio.
Responden a una condición estratégica porque se vinculan al interés de
recibir más de lo que se da. Finalmente, encontramos los deberes que se
inscriben en un proyecto personal, los cuales son asumidos
voluntariamente y sin esperar ningún beneficio a cambio. Estos son los
propiamente éticos, pues no se basan en ningún dividendo externo a la
decisión particular y autónoma del sujeto.
Entre
los muchos comentarios que estas definiciones nos sugieren, encontramos
la conveniencia de mencionar la célebre tesis de los seis estadios del
juicio moral expuesta por Lawrence Kohlberg. De una manera flexible y
libre hacemos referencia a esos estadios:
El premio o castigo. En este estadio se asumen las conductas para evitar el castigo o promover el reconocimiento. Por esta razón, el eje de las decisiones no se encuentra en la conciencia del sujeto, sino en la norma o el poder externo que sentencia y califica el valor de las acciones.
El premio o castigo. En este estadio se asumen las conductas para evitar el castigo o promover el reconocimiento. Por esta razón, el eje de las decisiones no se encuentra en la conciencia del sujeto, sino en la norma o el poder externo que sentencia y califica el valor de las acciones.
El
Intercambio Conveniente. La lógica desde este estadio atiende la
expectativa de recibir más de lo que se da. En este sentido, las
decisiones y acciones se asumen a la manera de un intercambio inspirado
en una adecuada y favorable tasa de retorno. Para ilustrar esta
situación es útil recordar el caso del policía que consiguió 30.000
dólares, sin que hubiese ningún testigo. Sin embargo, los entregó, por
lo cual fue objeto de múltiples reconocimientos y entrevistas. Toda esta
admiración se deshizo el día que afirmó, durante una entrevista para
TV, que los había devuelto porque eran menos de lo que le tocaba por su
pensión y que, en consecuencia, no podía correr el riesgo. Esto, por
supuesto, generó la duda acerca de si hubiese devuelto una cantidad
superior a la que le correspondía por su pensión.
De
la filiación o membresía. En este estadio, las decisiones se adoptan en
función de la solidaridad con el grupo que ellas representen. La idea
de pertenencia y fidelidad prevalecen sobre otras. Es interesante
destacar que en este estadio aparece una superación del "yoísmo" que
primaba en las dos anteriores. Aquí la noción del otro aflora y abre las
perspectivas para los futuros desarrollos.
La legalidad. La racionalidad que se asume dentro de este estadio establece un marco ortodoxo e inflexible de la ley. Esta es depositaria de todo lo que debe hacerse y se convierte en una especie de camisa de fuerza. Desde esta perspectiva, no hay ética fuera de la ley: la ética, asumida como deber autónomo, y la moral como norma dogmática se equiparan en una indisoluble equivalencia. Lo importante es cumplir la ley cueste lo que cueste y afecte a quien afecte.
La legalidad. La racionalidad que se asume dentro de este estadio establece un marco ortodoxo e inflexible de la ley. Esta es depositaria de todo lo que debe hacerse y se convierte en una especie de camisa de fuerza. Desde esta perspectiva, no hay ética fuera de la ley: la ética, asumida como deber autónomo, y la moral como norma dogmática se equiparan en una indisoluble equivalencia. Lo importante es cumplir la ley cueste lo que cueste y afecte a quien afecte.
La autonomía. La autonomía y la autorresponsabilidad
se asumen aquí como los factores clave de las deliberaciones,
decisiones y acciones. El ejercicio de la conciencia se asume como punto
de análisis y como ángulo para ponderar lo legal y lo justo. Aquí la
libertad se ejerce en el marco de las libertades de los otros. Esta
posición recuerda la advertencia de un teólogo alemán que sentenciaba:
Hay que actuar como buenos cristianos, es decir, como si Dios no
existiera. Con esta exhortación lo que pretendía subrayar era que hacer
el bien y el adoptar la decisión justa son independientes de esperar una
aprobación Providencial. Aquí se entiende que la ética es lo que no
puede ser exigido.
Al ver en retrospectiva las anotaciones hechas sobre los deberes, y sobre la teoría de Kohlberg, se impone retomar la intención inicial de esta explicación, que no es otra que conjugar los conceptos de deber y responsabilidad. Como se recuerda, dijimos que la res
ponsabilidad es a
las organizaciones lo que el deber es a las personas. Pues bien, ahora
cabe decir que las diferenciaciones hechas sobre el deber caben también
para el concepto de responsabilidad. En este sentido, se entiende que
las empresas pueden asumir acciones de responsabilidad social por
sumisión a normas legales externas, por compromiso suscrito y acordado
con otros interlocutores, por interés de obtener las preferencias
propias de una imagen que persuade a los clientes o, finalmente, por la
decisión voluntaria de favorecer las condiciones sociales de la
comunidad y las realidades de la sociedad, sin que ello represente una
tangible tasa de retorno. Asimismo, es posible decir que podría
perfectamente hacerse una aplicación de los seis estadios del juicio
moral, expuestos por Kohlberg, al comportamiento de la empresa. Este es
un punto abierto que no podemos desarrollarlo ahora, pues ello
significaría profundizar demasiado unas reflexiones que sólo pretenden
ser genéricas.
Principios
éticos universales. Según esta acepción, los principios prevalecen más
allá de cualquier normativa. Este estadio expresa un desprendimiento y
una sublimación, así como una disposición para generar decisiones
altruistas que sorprenden por su elevada significación. Las vidas y las
ideas de Gandhi, del Dalai Lama, de la Madre Teresa son referencias para
entender las connotaciones de este estadio, en el cual la Santidad y la
Heroicidad se convierten en expresiones vivenciales.
Al ver en retrospectiva las anotaciones hechas sobre los deberes, y sobre la teoría de Kohlberg, se impone retomar la intención inicial de esta explicación, que no es otra que conjugar los conceptos de deber y responsabilidad. Como se recuerda, dijimos que la res
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